En el resto de galerías existen otros grabados y pinturas aunque en menor proporción. Consisten principalmente en figuras de animales, pintadas en negro o grabadas, y líneas y signos diversos (tectiformes). El pintor se sirvió de las partes más salientes del recinto para hacer una especie de modelado en las figuras y darles relieve y bulto.
Los útiles de piedra, hueso o asta encontrados en el vestíbulo, que fue empleado como lugar de habitación proceden sobre todo de las capas correspondientes al solutrense superior y al magadaleniense inferior. En el magadaleniense medio se derrumbó parte de la bóveda, y en esta etapa la cueva sería abandonada.
Las pinturas pertenecen a los períodos Solutrenese y Magdaleniense antiguo y son representaciones de un vigor y movimiento de sorprendente calidad.
El conjunto de 70 grabados incisos sobre roca y casi 100 figuras pintadas impresiona por el vivo realismo de los animales allí representados, pero lo que da más valor al arte rupestre de la cueva de Altamira es el carácter excepcional de su policromía. Las pinturas de Altamira se pueden considerar como el logro más avanzado, culturalmente hablando, que se tiene de la época paleolítica.
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